El interior: ese gran olvidado

18.7.12 John 0 Comments


He tenido desagradables experiencias en algunos coches en los que he montado. En una ocasión, tuve que conducir una furgoneta R4 que olía tan mal que tuve que llevar las ventanas abiertas en pleno invierno castellano. No puedo decir cómo era el suelo porque estaba cubierto por una capa de varios milímetros de arena… sí, de arena, parecía la playa.
De acuerdo que este es un caso extremo, pero no es tan raro ver coches con algún año que acumulan mugre en conmutadores, volante, palanca de cambios, etc. Ello es debido a la grasa de nuestra piel que se va depositando en los puntos que tocamos. Es un efecto inevitable por mucho que mantengamos nuestra higiene personal perfectamente. Por otro lado, es inevitable sudar en verano dentro del coche, bien al cogerlo estando al sol, bien por la propia radiación solar que nos afecta incluso con el aire acondicionado puesto. Ese sudor y grasa impregnan las superficies interiores. El polvo se deposita sobre ellas y con el tiempo puede aparecer un barrillo negruzco si no lo limpiamos con regularidad.
Asiento de un Alfa 159, limpieza 50/50 para ver el cambio. Esta foto la he tomado del foro www.detailer.com 
El sudor del cuerpo se transmite también a la tapicería que lo va absorbiendo. Cuando hacemos una limpieza de la misma con una máquina de inyección-extracción (que mete agua y la saca, arrastrando la suciedad) resulta sorprendente la cantidad de porquería que sale. Incluso usando un limpiador multipropósito (más conocidos como APC – All Purpose Cleaner) y frotamos con un microfibras también podemos ver la cantidad de porquería acumulada.

He tenido desagradables experiencias en algunos coches en los que he montado. En una ocasión, tuve que conducir una furgoneta R4 que olí...

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